La previsión social del abogado (su asistencia sanitaria, jubilación, y demás coberturas de razonable exigencia), es uno de los problemas más delicados con que nos enfrentamos todos nosotros. Y es un tema muy proclive a mensajes demagógicos y falaces, como hemos tenido oportunidad de ver.
Las referencias que se han hecho -incluso por escrito- a la “exigencia” de los abogados “para la existencia de un sistema de previsión de la abogacía” que con carácter mínimo atienda la asistencia médica y farmacéutica, maternidad, jubilación (y ésta, además, “parcial, flexible, anticipada y ordinaria”), incapacidad, viudedad, etcétera, es pura palabrería y demagogia, utilizando para ello un lenguaje equívoco.
O lanzar el mensaje que el objetivo que se pretende para los abogados de más de 50 años es el “reconocimiento de cómputo recíproco de cotizaciones a la Mutualidad por parte de la Seguridad Social cuando el encuadramiento en aquélla era obligatorio”, es simplemente ganas de tomar el pelo.
Y precisamente estos comentarios -y el texto entrecomillado- son varias perlas que constaban en el programa electoral de la Candidatura de J. Ignacio Gutiérrez Arrudi.
Es admisible emprender cualquier batalla en esta materia que, además de ser una batalla justa, contaría con el apoyo de todos los abogados; pero no puede desconocerse la realidad. Y si nos entretenemos en reivindicar todo con brindis al sol, quizás nunca consigamos nada. (Aunque quizás el primer problema que tenemos los abogados de Zaragoza es que ni tan siquiera nos consta que se haya reivindicado nada).
En otros sitios, con más realismo y con criterios prácticos, ya han dado sus pasos. Valga como ejemplo el hecho de que en alguna comunidad se ha conseguido la tarjeta sanitaria a los abogados adscritos al Turno de Oficio, y ello como una forma de retribución complementaria a la dineraria. (Aquí los compañeros del Turno aún están peleando por que les abonen sus retribuciones en un plazo razonable…)
Mientras seguimos esperando la convocatoria del líder para ir a la guerra, no estaría de más ir ganando alguna batalla. Y en lo que afecta al redactor de estas líneas, al menos reivindica una de estas “batallas pendientes”, que es otra promesa electoral incumplida: la referida a la información de nuestra situación individual. (A los abogados mayores de 40 años se les prometía un “estudio individual de un plan de previsión social que garantice prestaciones básicas futuras (asistencia sanitaria, asistencia farmacéutica, invalidez, jubilación, viudedad, prestaciones especiales…)”
Y para los jóvenes -el grueso de los colegiados- ya han podido comprobar su situación: a partir de ahora si al colegiarte no te das de alta en el RETA, porque quizás no tengas seguridad de obtener 3.000 € al año para el pago de la cotización mínima, la Junta de Gobierno actual no te concede las nuevas exenciones y deducciones en la cuota ordinaria, que sí otorga a los que se pueden permitir tal gasto. Eso es echar una mano.
PROFESIONALES DE LA ABOGACIA